PORTADA PLANTAS GALERÍA TÉCNICAS FORO HERBOLARIO CUENTOS
VIAJEROS BICHOS ENLACES LIBROS WEBCAM GLOSARIO GUÍA
DE USO
El Jardín Bonito
Enlaces

COMO UNA FILA DE PERLAS
Un relato de Pablo F.

<<< - 3 - >>>

Sólo unos metros, cuatro pasos a lo largo del pasillo hasta el baño y podría calmar la sed que no me dejaba ni tragar. Aparté la gruesa capa de mantas y me levanté. El somier se quejó más. A cada paso crujía la tarima. Con los brazos extendidos palpé la oscuridad hasta la pared y la puerta. A tientas encontré la llave de la luz, pero preferí no encenderla. Abrí la puerta y salí al pasillo. La misma negrura. El aire ladraba fuera y todavía olía a leña y a guiso tibio. Me dirigí a la derecha pegado a la pared. Con la punta de los dedos seguía el dibujo del empapelado. Creía recordar que era de terciopelo y casi podía sentir el azul desvaído en la punta de los dedos. Pasé por delante de una puerta cerrada de donde surgía un ronquido regular. A continuación, la puerta de Julita. A tientas descubrí que sólo la había entornado. Recordé los ojillos como brocas del señor Julio, las cabezas de animales muertos que penaban por la casa; pero pudo más el deseo que el temor o la misma sed que me atormentaba y, antes de darme cuenta, ya me había colado dentro.
Avancé a ciegas, despacio hacia la cama para que no crujiera el suelo, pero tropecé con la mesilla. A tientas casi vuelco un vaso que había encima. Con las manos extendidas percibí el montículo de mantas, rematada en una colcha de ganchillo, que subía y bajaba en respiración rítmica y apacible. Levanté un poco las mantas y me deslicé dentro. Julita me daba la espalda encorvada. Estaba desnuda. Sentí un aleteo en el estómago, no sé si de la emoción o de los callos. Arqueé mi cuerpo para encajarlo con el suyo. Notaba su olor tibio, el suave el ronroneo de su respiración. Me deleité en el momento, quise prolongarlo así, apretado a ella, antes de despertarla. Sus pies estaban helados. Apoyé la mano en su cadera y la noté puntiaguda y también cómo se marcaba cada vértebra en la curva de la espalda. Pero la sed raspaba mi garganta, me encendía el estómago y así no había forma de concentrarse. Recordé el vaso de la mesilla.
Se tambaleó la lámpara y el despertador antes de que pudiera coger el vaso. Lo sujeté con las dos manos, me lo acerqué a los labios. El agua caliente tenía un sabor metálico, pastoso. Algo rozó mi labio y hubo un tintineo, como de hielo. Pero no podía haber hielo en ese agua caldosa. Metí un dedo en el vaso y encontré un objeto duro y curvado, con pequeños relieves en el borde. Picado de curiosidad, lo saqué mojándome las manos. Dejé el vaso en la mesilla para examinarlo. De pronto, un aguijonazo me atravesó cada poro al descubrir lo qué era. Una dentadura, era una dentadura postiza con sus dos hileras de dientes bien afilados.

<<< - 3 - >>>

COMO UNA FILA DE PERLAS

 

PORTADA - PLANTAS - GALERÍA - TÉCNICAS - FORO - HERBOLARIO - CUENTOS

VIAJEROS - BICHOS - ENLACES - LIBROS - WEBCAM - GLOSARIO - GUÍA DE USO

© Copyright 2000-2016 eljardinbonito.es - Todos los derechos reservados