PORTADA PLANTAS GALERÍA TÉCNICAS FORO HERBOLARIO CUENTOS
VIAJEROS BICHOS ENLACES LIBROS WEBCAM GLOSARIO GUÍA
DE USO
El Jardín Bonito
Enlaces

COMO UNA FILA DE PERLAS
Un relato de Pablo F.

<<< - 2 - >>>

El señor Julio era un hombre enjuto, de rostro hepático y unas manos descomunales, que se te quedaba mirando como si esperase una confesión. A regañadientes me había ofrecido pasar la noche allí, cuando dejarme que cogiese el coche con aquella nevada era poco menos que intento de homicidio.
Frente a la cazuela de callos, el señor Julio masticaba con saña y me miraba. La madre y la abuela de Julita, versiones consecutivas del mismo modelo de señora menuda, también me miraban. Entre bocados exhibían unos dientes grandes y blancos en sonrisas aparatosas. Enseguida supe de dónde le venía a Julita aquella dentadura impresionante. De Julita nada podría decir pues la tenía a un lado y ni me atrevía a mirarla. Cenamos casi en silencio, acompañados por el crepitar de la chimenea. Yo callaba, comía y bebía de un vino áspero que habían sacado. No estaba muy cómodo que digamos e intentaba disimularlo distrayendo la vista por el salón. Las paredes forradas de madera soportaban un muestrario de cerámica talaverana de todos los colores y tamaños. En los huecos que dejaban los platos surgían como espíritus atormentados cabezas y cornamentas de jabalíes, ciervos y otros animales. Aunque no la viese, estaba seguro de que no muy lejos acechaba la escopeta responsable de tal carnicería.
Hacia el final de la cena ocurrió algo asombroso, algo que no me esperaba y mucho menos en aquella situación. Con la familia alrededor, Julita me puso la mano en el muslo por debajo del mantel. Luego la subió y la dejó allí, mientras con la derecha ensartaba distraída otro callo o algún trocito de chorizo. Yo no me atrevía a tragar, ni siquiera a respirar. Mantuve las manos bien visibles junto al plato, por si al señor Julio le daba por contármelas. Después de tantos excesos, regados con más vino testarudo, y de algunas cabezadas frente al televisor y la botella de orujo, me subieron casi dormido a la planta de arriba. Julita me dio las buenas noches con un brillo en la sonrisa, en el corredor empapelado donde sobresalían más cornamentas. El señor Julio se interpuso para abrirme la puerta donde había de dormir solo. Miró a Julita, me miró a mí y aquellos ojillos con lengua propia parecieron gritarme:
- ¡Ni lo intentes. Es que ni se te ocurra!

<<< - 2 - >>>

COMO UNA FILA DE PERLAS

 

PORTADA - PLANTAS - GALERÍA - TÉCNICAS - FORO - HERBOLARIO - CUENTOS

VIAJEROS - BICHOS - ENLACES - LIBROS - WEBCAM - GLOSARIO - GUÍA DE USO

© Copyright 2000-2016 eljardinbonito.es - Todos los derechos reservados