Variedades:
Destacan tres: p. japonica, p. formosa y p. floribunda, cada una con diferentes cultivares.
Pieris japonica alcanza hasta los 3 metros y tiene una floración estupenda.
Pieris japonica “blush” produce flores rosadas.
Pieris “forest flame” es una de las mejores variedades. Llega a los 2 metros y su follaje juvenil va desde el rojo intenso al rosa y crema para acabar en verde.
Pieris japonica “variegata” tiene las hojas moteadas de blanco.
Pieris formosa forrestii “wakehurst”, tiene la floración y el follaje espectaculares que se dan al mismo tiempo.
Pieris “taiwanensis”, de casi 2 metros y vistosa floración.
Situación: Necesita terrenos ácidos y algo de protección. No le conviene el sol intenso.
Cultivo: Crece despacio. Algunos son muy resistentes y en general no precisan muchas atenciones. Conviene añadir turba en la plantación. Nunca debe secársele el suelo. En el jardín pueden combinarse con rododendros y azaleas. Útiles para setos semiformales. También se cultivan en maceta.
Poda: No hace falta. En mayo tras la floración, se retiran las flores marchitas y también se le puede dar forma y retirar las partes secas y débiles. Para mantener un aspecto armonioso se deben recortar las ramas demasiado largas. Tolera las podas severas y rebrota sin problemas desde la madera más antigua.
Multiplicación: Por semilla en primavera. También se pueden acodar las ramas en verano.