Las hojas se suelen curvar y tienen un peciolo corto con varias glandulitas; pueden nacer unidas de dos o de a tres. Las flores nacen en primavera, antes que las hojas, solitarias o en parejas. Son de color rosa claro, incluso blanco. Los frutos maduran hacia el verano. El fruto, llamado melocotón o durazno, es una drupa redonda, de hasta 8 cm., dividido por un canal, aterciopelado, de color amarillento a rojizo, con pulpa dulce y olorosa. Dentro guarda un hueso rugoso que contiene una semilla con forma de almendra, amarga, no comestible. Los frutos se consumen frescos o desecados, también en mermeladas. Las hojas y flores tienen aplicaciones medicinales.
Variedades: hay varias especies, con casi tres centenares de variedades, algunas ornamentales para el jardín como las siguientes:
Prunus persica “Alba plena”, con grandes flores blancas.
Prunus davidiana, ornamental, es el melocotonero chino, de hasta 4 m. Florece temprano, a primeros de año.
Prunus davidiana “alba”, tiene las flores blancas.
Prunus persica “Magnifica”, con una espectacular floración de color carmín.
Prunus persica “Nucipersica”, es la nectarina. El fruto es la nectarina, de piel lisa y diferente olor y sabor.
Originario: no está claro si procede de China o de Persia (de la segunda vendría su nombre específico).
Situación: a pleno sol, en cualquier tipo de terrenos sueltos, húmedos, hondos y arenosos, que sean permeables. No soporta el frío extremo, aunque aguanta las heladas moderadas. Las heladas tardías pueden perjudicar la producción de frutos. Conviene que esté a resguardo de los vientos fuertes para que no se malogre la floración. Es resistente a la contaminación urbana.
Cultivo: el melocotonero es uno de los árboles frutales que más se cultivan. Crece bastante deprisa al principio, aunque vive poco tiempo, no más de 30 ó 40 años. Necesita humedad, pero sin encharcamientos. La base del árbol debe mantenerse libre de malas hierbas. Los melocotoneros jóvenes agradecen el abonado con algún fertilizante rico en nitrógeno.
Poda: cuando acaba en verano, nunca durante el invierno para evitar enfermedades.
Multiplicación: sin problemas mediante las semillas. También por brotes enraizados. Es frecuente injertarlo en patrones de otros frutales, como el membrillo, para mejorar su calidad.
Problemas: propenso a la lepra del melocotonero, que deforma las hojas y puede acabar perjudicando a toda la planta.