Descripción: Familia
de las Ericáceas. El madroño es un árbol pequeño o arbusto de hoja perenne,
achaparrado, de hasta 11 m. Crecimiento lento y vida no muy larga. Corteza
interesante, con escamas. Hojas simples, alternas, lanceoladas,
de color verde oscuro, con el borde aserrado finamente. Son parecidas a las del laurel. Florece
en octubre y noviembre, al tiempo que maduran los frutos del año
anterior. Flores en panícula, blancas, con forma de pequeñas
campanas. Frutos rojos, rugosos, con forma de globo de hasta 2 cm. Son
comestibles, pero algo insípidos. Contienen algo de alcohol y
se utilizan para hacer aguardiente.
Habita: En toda la Península, sobre todo en las zonas de clima moderado.
Cultivo: De mucho interés por su corteza, follaje, flores y frutos.
Situación: En cualquier terreno, preferentemente fresco y profundo. Mejor al sol,
a resguardo de los vientos helados.
Formación: Apenas necesitan ser formados: conviene dejarlos que crezcan con su
porte natural. Tiende a ramificar desde la base. Se pueden cortar las
ramas inferiores para conseguir un tronco límpio.
Poda: No hace falta, aunque la aguanta bien. Casi no se deben podar
durante las primeras temporadas. En primavera, cuando ya no haya peligro
de heladas, se quitan las ramas dañadas, débiles o indeseadas.
Multiplicación: Muy complicada a partir de las semillas o esquejes. Se puede intentar
en verano.
Problemas: No aguanta los transplantes, por lo que se debe colocar en su sitio
de destino lo antes posible. Las heladas pueden dañar a las plantas
jóvenes.