Habita: En toda la Península, sobre todo en las zonas de clima moderado.
Cultivo: De mucho interés por su corteza, follaje, flores y frutos.
Situación: En cualquier terreno, preferentemente fresco y profundo. Mejor al sol,
a resguardo de los vientos helados.
Formación: Apenas necesitan ser formados: conviene dejarlos que crezcan con su
porte natural. Tiende a ramificar desde la base. Se pueden cortar las
ramas inferiores para conseguir un tronco límpio.
Poda: No hace falta, aunque la aguanta bien. Casi no se deben podar
durante las primeras temporadas. En primavera, cuando ya no haya peligro
de heladas, se quitan las ramas dañadas, débiles o indeseadas.
Multiplicación: Muy complicada a partir de las semillas o esquejes. Se puede intentar
en verano.
Problemas: No aguanta los transplantes, por lo que se debe colocar en su sitio
de destino lo antes posible. Las heladas pueden dañar a las plantas
jóvenes.

El madroño se ramifica mucho desde la base, como éste ejemplar
al borde de la ría de Viveiro, en el norte de Galicia