Originario: Del sureste de Asia. Traído a Europa por los árabes, hoy se cultiva sobre todo en la cuenca mediterránea.
Variedades: Eureka, Fino, Verna, Lisbon...
Situación: Es importante que esté a pleno sol. En terreno suelto, neutro, rico en nutrientes y con buen drenaje. Le gusta el clima templado y no aguanta las heladas fuertes ni tampoco los vientos que perjudican sobre todo a los frutos.
Cultivo: No debe faltarle el agua, durante todo el año.
Poda: en primavera, después de la recolección de los frutos, cuando pase el peligro de las heladas. Se eliminan los chupones y se sanean y limpian las ramas. No le convienen las podas severas, sobre todo cuando el árbol es joven.
Multiplicación: Lo habitual es por injerto, plantandolo en invierno. También se puede multiplicar mediante las semillas.
Problemas: Muy sensible a la sequía y al frío. Allí donde frío puede acabar con él, se le protege cubriéndole con tela protectora durante el invierno.