Originaria: del entorno mediterráneo.
Situación: a pleno sol si se quiere que florezca bien. En terrenos calizos, secos, arenosos y bien drenados, mejor si son pobres.
Cultivo: en tiestos grandes o en el suelo, en borduras o agrupadas. Planta silvestre que apenas necesita cuidados. La lavanda es adecuada para jardines con poco agua.
Poda: necesaria para mantener la forma. A mediados del verano, cuando acabe la floración se deben cortar las espigas de las flores, recortando también parte de los tallos.
Multiplicación: por semillas, por esquejes o por tallos enraizados.
Problemas: el exceso de agua puede pudrirla. Por otra parte y como ventaja, la lavanda es una planta que no le gusta nada a los insectos.