
Jacinto desplegando sus olorosas flores
Originario: de Turquía y Oriente Medio.
Situación: a pleno sol o bajo algo de sombra. A resguardo de las heladas. En tierra rica, suelta y muy bien drenada.
Cultivo: el jacinto es fácil de cultivar. Al ser muy decorativo, a menudo se planta en macetas y otros contenedores. Cuando se cultiva en interior en invierno, se debe tener cuidado con la calefacción, pulverizándolo si el ambiente se reseca mucho. Plantado en el suelo se puede cultivar en grupos para formar manchas de color. Necesita agua abundante, pero sin que nunca llegue a encharcarse.
Poda: retirar las flores marchitas ayuda a prolongar la floración.
Plantación: los bulbos se plantan a finales del otoño, separados unos 11 cm., a 10 cm. de profundidad, con la punta siempre dirigida hacia arriba.
Multiplicación: difícil por las semillas. Se pueden utilizar los bulbitos nuevos que nacen cada año, pero hasta que no sean bien gruesos no florecerán en condiciones. Lo mejor es cambiar los bulbos cada temporada, abonando bien el terreno o cambiándolos de sitio, pues consumen muchos nutrientes. También se pueden guardar de un año para otro: una vez que se ha secado la parte aérea, los bulbos se sacan y conservan en un lugar fresco, seco y sin luz.
Problemas: el encharcamiento pudre las raíces y los propios bulbos y también marchita las flores antes de tiempo.