Variedades:
Hypericum perforatum, es utilizado en fitoterapia como antidepresivo.
Hypericum repstans, más pequeño, de sólo 9 cm. de alto. Es ideal como tapizante.
Hypericum polyphiyllum, de 15 cm. Con el follaje azulado verdoso. Produce flores amarillas en verano.
Originario: de la zona de Bulgaria, Grecia, Turquía...
Situación: a pleno sol, a la sombra o a media sombra. Cuanto más sol reciba, mejor florecerá. En todo tipo de suelos, mejor arenosos, no demasiado fértiles y que tengan buen drenaje. En zonas frías puede comportarse como caducifolio, la hoja se vuelve marrón y llega a caer durante el invierno.
Cultivo: no necesita mucha atención. Es de los mejores tapizantes o cubresuelos, adecuado para borduras, terraplenes y terrenos descubiertos donde ayuda a contener la erosión. Se extiende muy rápido y puede acabar asfixiando a otras plantas de talla similar. En cambio, al tener las raíces muy superficiales es una planta muy útil debajo de los árboles y grandes arbustos. Resiste la sequía, pero es mejor que no le falte la humedad.
Poda: la tolera bien. Se recorta para mantenerlo controlado. Los tallos débiles y maltrechos se cortan al final del invierno. Se puede cortar a ras del suelo una vez al año o cada dos para renovarlo y que rebrote con más fuerza.
Multiplicación: por las semillas, mediante tallos enraizados o dividiendo las matas en primavera. El solo se va extendiendo mediante la emisión de estolones o tallos subterráneos.
Problemas: en condiciones favorables el hipérico puede adoptar un hábito invasivo y escapar a nuestro control.

Flores pobladas de estambres del hipérico

Hipérico como planta tapizante junto al muro de los jardines de la Casita de Arriba,
en S. Lorenzo del Escorial, Madrid