El ciprés es una conífera de
hoja perenne de la familia
de las Cupresáceas. De gran altura (hasta 30 m.), puede llegar a vivir más
de 500 años. Corteza con grietas verticales, desfibrada. Las ramas
crecen verticales formando una copa columnar estrecha y espesa, acabada
en punta. Las de la variedad C. Horizontalis lo hacen de forma
más horizontal con lo que la copa es más ancha. Se ramifica
casi desde la base. La ramillas secundarias crecen hacia todas partes.
Hojas verde oscuro, muy pequeñas, con forma de escama, solapadas
alrededor del tallo. Flores insignificantes en primavera. Las masculinas
son amarillas y alargadas, las femeninas, globulares. Los frutos son conos
pardos, redondos, de hasta 3 cm, con escamas coriáceas poligonales
y una protuberancia central. Las semillas maduran al segundo año.
La variedad C. Arizónica procede de México, tiene
forma cónica, hojas azuladas y la corteza rojiza que se desprende
en láminas, siendo muy común en jardinería.

Este ciprés centenario es el árbol más antiguo
del Jardín Botánico de Madrid.
Habita: Por toda la región mediterránea.
Cultivo: Desde tiempos remotos con fines ornamentales. Se utiliza habitualmente
en los cementerios por lo que se le asocia con frecuencia con la muerte.
Como ejemplar singular o en grupos. También forma buenas barreras,
empleándose como seto, en especial la variedad C. Arizonica. En este caso conviene tener en cuenta que puede alcanzar una gran
envergadura.
Situación: El cipres prefiere los suelos frescos, medianamente ricos. En zonas despejadas y soleadas. Soporta
bien la sequía, pero sufre con los inviernos duros.
Formación: Tal vez necesite ser estacado en los primeros años.
Poda: Los primeros años no necesita poda, y después
puede que tampoco sea necesaria, salvo para curar o recomponer. En todo
caso, la aguanta bien y se debe realizar del otoño a mediados del
invierno, en la época vegetativa, para evitar las pérdidas
de savia por las heridas.
Multiplicación: Tolera mal el transplante. Lo mejor es utilizar ejemplares jóvenes
que vengan en macetas.
Problemas: Se debe observar en los que vienen en contenedor que la raiz
no ha comenzado a enrollarse formando una espiral, ya que esto provocará
que la planta nunca arraigue bien.
El ciprés en los libros:
"Sabía siquiera que la materia se desintegra, se
desvanece, que es caduca, finita, limitada. Sabía que la sombra del ciprés es alargada
y corta como un cuchillo."
Miguel Delibes, La sombra del Ciprés es alargada.