Florece en verano. Flores de color crema, en espigas erectas de hasta 20 cm. Produce un fruto muy alargado, con forma de vaina de unos 25-40 cm., con aspecto de “uñas de bruja”. Las semillas tienen dos alitas. Su madera se utiliza mucho en ebanistería.
Variedades:
Catalpa bignonioides, tiene las hojas, las flores y las vainas más grandes.
Catalpa ovata, o catalpa amarilla, de hasta sólo 12 metros de altura. Las hojas son más grandes, de 26 cm., y lobuladas. Da flores amarillas.
Catalpa x erubescens, híbrido entre Catalpa ovata y Catalpa bignonoides. Muy común en jardinería.
Catalpa speciosa, es algo mayor, de hasta 30 metros. Las hojas tienen forma de corazón, sin ese olor desagradable al ser aplastadas.
Originaria: del sudoeste de Norteamérica.
Situación: al sol para que florezca bien. Es resistente al frío y a las heladas, pero es mejor que esté protegido de los vientos. En cualquier tipo de terreno, con buen drenaje.
Cultivo: Hoy en día es muy común como ornamental en parques y jardines, aislada o en alineaciones. Muy apreciada por su sombra, también por los pájaros como refugio. En verano no debe faltarle el agua.
Poda: no es necesaria. Los árboles jóvenes se podan para darles forma. Los adultos deben podarse lo menos posible para no arruinar la floración ni estimular un crecimiento exagerado de las ramas y de las hojas.
Multiplicación: por las semillas en primavera. También por los esquejes enraizados.