Los conos son pequeños, los masculinos y femeninos se dan en diferentes ramas de un mismo ejemplar, contienen pequeñas semillas con alas.
La madera es olorosa y se utiliza para tallas, en marquetería y para la fabricación de lápices. La corteza también es aromática y se puede quemar a modo de incienso. El nombre viene del griego: callos, bello y kedrus, cedro.
Variedades:
Calocedrus decurrens “Aurovariegata”, tiene los extremos de las ramillas de un vistoso color dorado. De menor crecimiento.
Calocedrus decurrens “Intrincata”, es más pequeño, con las ramas retorcidas.
Calocedrus decurrens “Compacta”, sólo alcanza los 2 m. de altura, es de hábito estrecho y muy espeso.
Calocedrus decurrens “Riet”, cultivar enano, de forma recondeada que no supera el metro de altura.
Originaria: de China y de las montañas del oeste de Norteamérica. Introducido en Europa en el siglo XIX.
Situación: A pleno sol o a media sombra. En terrenos algo ácidos, hondos, frescos, arenosos, con buen drenaje. Resistente a los extremos de temperatura.
Cultivo: el cedro del incienso es un árbol hermoso que requiere espacio, se planta como ejemplar aislado o en alineaciones, también como cortavientos o formando setos de gran tamaño. Resiste la sequía, pero se desarrolla mejor con humedad constante. Procede de zonas montañosas, fuera de su hábitat alcanzará menos tamaño y un hábito mas denso. Crece muy despacio y es muy longevo, pudiendo superar los 1000 años de edad.
Poda: no es necesaria, aunque admite la poda sin problemas. Se puede despejar la parte inferior del tronco para mostrar la corteza. Los setos se recortan para mantener la forma. Las podas fuertes se hacen en invierno, en la época de descanso vegetativo.
Multiplicación: es complicada. Por semillas previamente estratificas en frío o mediante esquejes.