Las flores, pequeñas e insignificantes, son amarillentas y nacen en primavera en corimbos colgantes. Los frutos forman disámaras, dos sámaras unidas, muy fáciles de distinguir de las de otros arces por las dos alas casi paralelas que sirven para esparcir las semillas.
La madera es muy apreciada por carpinteros y ebanistas. Fue descrito por primera vez en la ciudad francesa de Montpellier, de ahí su nombre.
El arce de Montpellier se reconoce por:
- Las hojas con tres lóbulos bien marcados.
- Las sámaras con las alas alineadas en paralelo.
Variedades: Acer monspessulanum “microphyllum” procede de Turquía y Oriente Medio.
Originario: de la zona Mediterránea.
Situación: al sol o a media sombra. En cualquier tipo de suelo, mejor si es calizo. A veces crece de forma natural entre las rocas. Le gusta la humedad, aunque resiste la falta de agua.
Cultivo: como ejemplar aislado es apto para espacios no muy grandes. También se puede utilizar formando setos. Resistente al frío y las heladas. Crece despacio y llega a vivir muchos años.
Poda: no es necesaria. Las formaciones de setos la soportan bien.
Multiplicación: mediante las semillas. También por acodo.
El impresionante arce de Montpellier al pie de la silla de Felipe II, en S. Lorenzo del Escorial,
catalogado como ejemplar singular