La aguileña se reconoce por:
- Las flores con 5 pétalos y 5 sépalos de colores diferentes.
- El espolón de la flor.
- Las hojas trifoliadas de margen sinuoso.
Variedades:
Aquilegia vulgaris, es la variedad más antigua, con las flores blancas o azules y el espolón corto.
Aquilegia atrata, crece hasta cerca de 0,9 m., con las flores de color morado.
Aquilegia hybrida, sus flores tienen más colores y el espolón más largo.
Aquilegia bertolonii, de 0,5 m. de altura. Planta silvestre de flores azuladas.
Aquilegia “Crimson Star”, de 55 cm., de flor roja con el interior blanco.
Aquilegia “McKana Hybrids”, hasta 90 cm., de diversos colores.
Aquilegia “Musik”, de hasta 0,5 m. y flor amarilla.
Aquilegia “Snow “Queen”, 40 cm., con la flor de un blanco puro.
Aquilegia alpina, de hasta 0,5 m. Especie silvestre que se da en las zonas montañosas, con las flores grandes y azuladas.
Originaria: de Europa y de los Estados Unidos.
Situación: al sol o a media sombra, no tolera la sombra total. En todo tipo de suelos, ligeramente ácidos, ricos en materia orgánica y drenados. Necesita protección frente a las heladas.
Cultivo: la aguileña le da un aspecto silvestre al jardín. Adecuada para macizos de flores, tiestos o para flor cortada. Prefiere el suelo más bien seco, aunque debe regarse cuando no llueve. Conviene acolchar alrededor de la base al final de la primavera. Se plantan a unos 25 cm. de distancia. Su vida es breve, pero intensa.
Poda: los tallos de las flores se cortan según se van marchitando para estimular la floración.
Multiplicación: fácil mediante las semillas, en primavera. También separando las matas en otoño. Se transplanta sin problemas.
Problemas: propensa al ataque de los pulgones. Es una planta venenosa.